lunes, 07 de diciembre de 2009
10° Aniversario de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
Incorporación de nuevas instituciones pueden revertir la vieja matriz del constitucionalismo del siglo XIX
El ponente argentino planteó que si ¿se hacen reformas constitucionales debe hacerse cambios que no solamente se orienten a escribir artículos interesantes, sino que también sean capaces de revertir las inercias que genera aquella matriz liberal-conservadora¿

El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Torcuato di Tella, Roberto Gargarella,  dio inicio al ciclo de ponencias en el Congreso Internacional organizado en la sede del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, en el marco del 10° Aniversario de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, haciendo un balance del constitucionalismo en América Latina desde el siglo XIX.

 

Durante su ponencia titulada "Luces y sombras del constitucionalismo latinoamericano", el experto en Derecho argentino habló sobre el compromiso que tienen en sus manos quienes deben introducir reformas a las constituciones y, ver cuáles son las condiciones materiales y el contexto en el cual se quiere que tales constituciones deban insertarse y, en cuál contexto se quiere que germine y florezca.

 

A la luz de lo que ha sido la tradición del constitucionalismo latinoamericano, en los últimos tiempos, particularmente desde el siglo XIX, habló sobre lo que se tiene y lo que se aspira tener. "Estamos en un proceso muy importante, muy prometedor y también muy riesgoso, por eso es importante que reflexionemos siempre críticamente sobre el lugar donde estamos parados", dijo el ponente suramericano.

 

Asimismo habló del cotidianismo latinoamericano del siglo XIX, ya que considera que "hay muchas enseñanzas de las cuales se puede aprender. "Los historiadores y los juristas que han estudiado el cotidianismo de ese período han mirado de modo muy escéptico lo hecho por Latinoamérica del siglo XIX, cuando uno mira más de cien constituciones dictadas en muchos país y cómo algunas de ellas se asocian a partir de un constitucionalismo caótico, más bien producto de capricho de líderes y de caudillos populares, etc.".

 

En este contexto aseguró reconocer que "no había durante ese lapso de tiempo, de la fundación del constitucionalismo latinoamericano, una mera sesión de instrumentos caprichosos, sino que había proyectos en pugna, en disputa y había una batalla jurídica, acerca de cómo pensar las nuevas sociedades y cómo organizarlas (") había modelos distintos que se enfrentaban y la victoria o la derrota de un determinado modelo tenía implicaciones enormes, es decir, el constitucionalismo latinoamericano desde siempre fue visto con cierta ironía, pero la verdad es que había múltiples proyectos en disputa y las consecuencias de adoptar un modelo u otro era muy relevante".

 

Agregó que "en el constitucionalismo moderno hay toda una serie de debates acerca de los trasplantes que se hacen a las constituciones y se ha hecho un debate poco fértil acerca de la posibilidad de importantes instituciones de otros países (") sería bueno preguntarnos cómo hacemos para cambiar un modelo constitucional por otro, si es cierto, como yo sugiero, que el modelo constitucional que se consolida en América Latina a fines del siglo XIX, es  un modelo constitucional conservador o liberal-conservador. Mi pregunta sobre los trasplantes es cómo hacemos para cambiar ese modelo liberal conservador por otro, injertando nuevas instituciones y que no ocurra lo que suele ocurrir cuando injertamos células nuevas en un cuerpo bien constituido, éste las rechaza".

 

En este orden de ideas planteó que "si se hacen reformas constitucionales deben hacerse reformas que no solamente se orienten a escribir artículos interesantes, sino que sean reformas capaces de revertir las inercias que genera aquella matriz liberal-conservadora (") creo que para conseguir un nuevo ordenamiento institucional es necesario hacer esta serie de reflexiones, tomando en cuenta no sólo que las viejas instituciones amenazan con comerse a las nuevas, sino que también, tanto  a los latinoamericanos, europeos  como a los americanos nos falta imaginación institucional suficiente para ver qué nuevas puedan requerir los nuevos desafíos".

 

Seguimos pensando todos en constitucionalismo con las mismas dimensiones institucionales, es decir, separación de Poderes, Ejecutivo, Senado, seguimos pensando a partir de la vieja inercia del siglo XIX (") ha habido en pocas áreas de las Ciencias Sociales, como el constitucionalitos, poca imaginación; seguimos trabajando bajo esa nueva matriz.    

 

Para un nuevo constitucionalismo socialmente comprometido, democrático, participativo, abierto al ciudadano, abierto a la participación política de trabajadores, campesinos, militantes, debemos pensar no sólo en reforzar y reorganizar la lista de los derechos, sino tenemos qué pensar en cómo organizamos el poder político.  

 

Para finalizar dejó a manera de reflexión un llamado a revisar la organización del poder político, ya que a su modo de ver "tenemos que pensar, no solamente en cuántas cláusulas incorporamos a la Constitución  y cuántos espacios nuevos podemos dar para el pueblo, la ciudadanía, los campesinos, sino también debemos pensar en cómo organizamos el poder, porque no basta con construir derechos sino modificamos la organización del poder".  

 


Fotos:

El Dr. Roberto Gargarella durante su ponencia.


Autor:
  PRENSA/TSJ

Fecha de Publicación:
  07/12/2009

Pagina Web:
  

Correo Electrónico
  

Fotos
Ir al tope

Recomendar esta página a un amigo(a)